La falta de datos actualizados sobre la producción natural de hongos comestibles en los robledales del norte dificultaba la planificación de rutas de recolección sostenible y la evaluación del impacto del cambio climático en el sotobosque.
Diseñamos un protocolo de muestreo en transectos de 100 metros, combinando observación directa de carpóforos con análisis de pH y humedad del suelo. Se identificaron 14 especies de interés gastronómico y ecológico.
Durante tres temporadas consecutivas (otoño 2022–2024), un equipo de cuatro técnicos forestales recorrió 12 parcelas representativas. Cada hallazgo se georreferenció y se registró en una base de datos abierta.
Se documentó un incremento del 22% en la diversidad fúngica en parcelas con dosel de roble albar frente a masas de coníferas. Los datos sirven ahora como referencia para la certificación de recolección silvestre en la comarca.
Parcela de muestreo en robledal maduro. Otoño 2023.
Ejemplar de Boletus edulis registrado durante el estudio.